Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 4 de septiembre del 2026.- El Gobierno de México elevó su protesta ante Estados Unidos por una práctica migratoria que ha crecido durante la Administración de Donald Trump: enviar a ciudadanos mexicanos deportados a Guatemala, Honduras y Costa Rica, en lugar de repatriarlos directamente a su país.
La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó este jueves el procedimiento y aseguró que su Gobierno ya manifestó formalmente su inconformidad a Washington.
El director del Instituto Nacional de Migración (INM), Sergio Salomón Céspedes, confirmó que la práctica continúa y señaló que México tiene registro de 2,900 connacionales enviados a Guatemala y Honduras, además de 20 trasladados a Costa Rica.
“Sí, sí, sigue lamentablemente. Tenemos datos en donde han sido 2,900 mexicanos enviados a otros países como son Guatemala, Honduras y 20 connacionales a Costa Rica”, explicó el funcionario.
La inconformidad mexicana fue transmitida a Estados Unidos por medio de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la Secretaría de Gobernación. De acuerdo con Céspedes, ambos gobiernos mantienen conversaciones para evitar que los mexicanos continúen siendo enviados a terceros países.
“Se ha hecho patente la inconformidad por parte del Gobierno Federal (…) y se ha venido trabajando de manera muy puntual para buscar que esa colaboración evite que se sigan mandando connacionales a Centroamérica”, sostuvo.
Según analistas, el envío de mexicanos a terceros países representa un cambio respecto al mecanismo utilizado tradicionalmente entre Washington y México. Hasta hace poco, los ciudadanos mexicanos deportados desde Estados Unidos eran devueltos casi exclusivamente de manera directa a territorio mexicano, por tierra o avión.
La magnitud del cambio quedó reflejada en Guatemala. El presidente Bernardo Arévalo informó en agosto que su país había recibido 2,284 mexicanos deportados desde Estados Unidos durante 2026, frente a apenas 15 durante todo 2025.
La Administración Trump ha ampliado el uso de acuerdos con países latinoamericanos para recibir migrantes de otras nacionalidades. Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá y El Salvador han formado parte de esos mecanismos, utilizados por Washington dentro de su estrategia para acelerar expulsiones y reducir las posibilidades de que algunos deportados regresen rápidamente a la frontera estadounidense.
Organizaciones como Human Rights First y Refugees International han advertido que el traslado a terceros países puede generar riesgos adicionales para personas que solicitaron protección en Estados Unidos o que no tienen redes de apoyo en las naciones a las que son enviadas. Expertos migratorios también han cuestionado el uso de este mecanismo en casos de personas que cuentan con restricciones judiciales contra su devolución a determinados países.
